El enemigo se anida en la carne – Richy Esparza

El enemigo se anida en la carne

por Richy Esparza

bible1090El camino a la vida para alguien que habitó mucho tiempo en la carne es doloroso. Yo como muchos cristianos llevé una vida de desorden y placer, y ésto era lo que le daba algo de sentido a una vida perdida. Acostumbré a mi carne y a mi mente a satisfacerse cuando lo quería, y eso me robó la vida.

El habitar tanto tiempo en la carne puso un velo sobre mi gozo y mis sentidos, difícilmente podía expresar un sentimiento. Difícilmente podía encontrar descanso.

El acostumbrar tu vida a los placeres que te ofrece la carne le da fortaleza a la voz del enemigo; púes el enemigo se anida en la carne.

Cuando habitas en la carne la voz del enemigo es poderosa, sí el dice -teme, indudablemente, temes. Sí el dice -tiembla, indudablemente tiemblas. Sí el enemigo te dice – Dios no está contigo, tú le crees.

El haber llevado una vida de placeres, hace guardarle lealtad a la carne a pesar de haber obtenido la salvación, púes la carne había sido lo único en que encontrabas sentido. A pesar de haber recibido el espíritu guiador, no habrá renovación de la mente sin convicción y sometimiento.

Dejar lo que más has querido para entregarte a una nueva vida de orden y sometimiento es doloroso, y en ocasiones pareciera que solo estuvieras vivo para guardar los nuevos preceptos tatuados en tu espíritu. Pero yo te digo que esa etapa de sometimiento quebrantará lo que ha cauterizado tú vida.

En esa etapa de sometimiento el enemigo que mora en tu mente peleará con todas sus artimañas para hacer que desistas. Te asediará con aturdimiento, caos, desesperación y ansiedad.

Te hará creer que no puedes avanzar, tratará de negociar contigo; y te ofrecerá suspender sus ataques, a cambio de que obedezcas a la voz del placer. Si le hicieres caso a esa voz, tal vez te dé una tregua momentánea; pero regresará a aturdirte con más poder.

El negociar con el placer mantiene fuerte la voz de tu enemigo y retarda la vida que te ha sido prometida.

Hoy te digo hermano que seas fuerte cuando las envestidas del enemigo impidan dejar eso que ha tenido atada tu vida. Hoy te digo hermano que pidas fortaleza cuando lleguen esos momentos en que la voz del enemigo te ofrece tregua a cambio de que satisfagas los placeres de la carne y de la mente.

Cuando llegue ese momento, aliméntate de la palabra, abre la Biblia y lee tu promesa.

Si aún no has hecho tuya una promesa, el Señor quiere que hagas tuya ésta: “No temas, porque yo te he rescatado; te he llamado por tu nombre, tú eres mío. Si atraviesas el río, yo estaré contigo y no te arrastrará la corriente. Si pasas por medio de las llamas, no te quemarás, ni siquiera te chamuscarás. Pues yo soy Yavé, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador.” ( Isaías 43,1-3)

Que ciertamente eso que te ha tenido en cautiverio será echado por el poder de una palabra, y tu Dios te devolverá la vida. Tal vez sea doloroso hermano, pero es el único camino a la vida. Tal vez sea doloroso hermano, pero solo así encontrarás reposo. Tal vez en tu camino de santificación habrá momentos muy, muy, dolorosos, pero créeme que solo así volverás a sentir gozo.

Escrito para: www.devocionaldiario.com

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Share

Comparte:


Ahora puedes comentar con tu cuenta de Facebook: