Ser Misericordiosos – Leticia Holguín M.

SER MISERICORDIOSOS

por Leticia Holguín M.

ser-misericordiosos(San Mateo 25:34-40)

Para poder heredar el Reino de los cielos que ha sido preparado para cada uno de nosotros, la palabra de Dios, nos enseña y nos exhorta en el libro de San Mateo 25:34-40 lo siguiente: Que debemos ser misericordiosos, lo cual significa que debemos ser compasivos, buenos, benignos con todos los demás.

Algunas veces nos predisponemos con pensamientos y/o palabras como: “yo no le conozco, no tengo tiempo, nadie me está viendo, no es de mi familia”, etc. para no socorrerlos. Y se presentan oportunidades tales como personas sedientas, hambrientas, enfermas, forasteros, presos, viudas, huérfanos, y ancianos en cualquier lugar y no le brindamos la ayuda que ellos necesitan.

Pero yo le invito a que se pregunte, ¿qué debo hacer por esta persona?
Tal vez querida (o) hermana (o), esa persona solo necesita ser escuchada, quizás, requiera de una oración, palabras que le brinden ánimo, esperanza. Es posible que tan sólo un vaso con agua, comida, un abrazo, una sonrisa, que se yo.

Pero no nos olvidemos de lo que el Señor nos enseña que hagamos en Mateo 7:12, la cual es considerada como la Regla de Oro. “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, porque esto es la ley y los profetas”. Recordando siempre, que en cuanto lo hagamos a hermanas (os) más pequeñas (os), a Él (a Dios) se lo estamos haciendo. Así mismo si no hacemos el bien a nuestro prójimo es como si le estuviéramos negando el favor a Dios.

Tenemos una gran oportunidad y responsabilidad que nuestro amado Dios nos da y si realmente anhelamos ser forjadas (os) a su imagen, tenemos que mostrarnos misericordiosos. En el Antiguo Testamento nos dice, que desde tiempos pasados se practicaba la misericordia y la cordialidad. En Oseas 6:6 Dios decía a través del profeta, “porque misericordia quiero y no sacrificio y conocimiento de Dios más que holocaustos”. Es importante que entendamos que Dios es el mismo, no cambia, si fue misericordioso, es misericordioso y será misericordioso. Nosotros fuimos hechos conforme a su imagen y semejanza, por tanto, lo mismo demanda de nosotros. Pero, ¿cuándo ? ¡HOY MISMO! En el Nuevo Testamento, en Lucas 6:36 nos enseña: “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Y el libro de Mateo 5:7 se encuentra una hermosa bendición para todos aquellos que practican la misericordia, que dice lo siguiente: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. Amén.

Mi amada (o) hermana (o); es mi oración que el Señor Todopoderoso toque y transforme nuestro corazón, que con su perfecto Amor y su Gracia podamos ser y hacer con los demás como Él nos manda y alcanzar misericordia. Afectuosamente, en el nombre maravilloso de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. AMÉN.

Escrito para www.devocionaldiario.com

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