A romper la cadena – Estephany Cordova V.

A romper la cadena

El campesino que espera recoger la preciosa cosecha, tiene que aguardar con paciencia las temporadas de lluvia. Ustedes también tengan paciencia  y manténganse firmes, porque muy pronto volverá el SEÑOR. Santiago 5, 7

Resiste hermano, hermana. ¿Le duele las palabras que escucha a diario? ¿Le lastima ver como su familia se derrumba?

Quizás quiera renunciar a un sueño que siempre tejió en su corazón, mente y razón a raíz que ve modelos en su hogar que le dicen nunca lo logrará.

Es difícil cambiar a los demás alrededor y más si son personas muy allegadas a uno. Me imagino que quisiera retroceder el tiempo y cambiar las columnas y base de su hogar por unas que tengan como esencia  Cristo; sin embargo, no es así.

Quisiera ver cambios y anhela llegar a casa y encontrar ese pedacito de cielo que  otros encuentran en su hogar.

Pero recordemos algo y llevémoslo siempre en nuestra mente, corazón y razón, no tenemos porqué seguir los mismos patrones, no tenemos que seguir con la misma cadena una y otra vez y de generación en generación.

No se rinda querido hermano(a). Usted es hijo(a) de Dios, esa es su identidad y por lo tanto es de linaje de un príncipe o princesa y con Cristo como centro de su vida todo es diferente. Somos nuevas criaturas, renovadas y con conocimiento acerca de lo que es realmente vivir una vida de abundancia, aquella que nos ofrece nuestro salvador y no una llena de superficialidad.

Por lo tanto, no nos dejemos llevar por la corriente así esta provenga de nuestra familia. No sigamos la corriente que arrastró a nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos.

Basta, basta y basta con dejarnos llevar por esa corriente que ha traído mil y un maldiciones y problemas que hasta el día de hoy vemos las consecuencias.

Siga caminando en contra corriente, aunque sienta que la ráfaga del viento es fuerte y le atormente los comentarios de los demás, quien tilda su comportamiento como aburrido, anticuado, tonto, extraño.

Recordemos que para el mundo todo lo que hagamos los que seguimos a Cristo es extraño y raro.

No amen al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, no ama al Padre; porque nada de lo que el mundo ofrece es del Padre, sino del mundo mismo.

Resistamos, no tiremos la toalla, no nos neguemos a nosotros mismos el lujo de vivir bajo la bendición dada por Dios, no nos prohibamos vivir una vida que sepa a amor. Sigamos caminando de la mano de Dios aunque las piernas duelan, sigamos avanzando para finalmente comprobar que…ROMPIMOS LA CADENA

Autora: Estephany Cordova V.

Escrito para www.devocionaldiario.com

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