¿Sientes que no sabes qué hacer? – Marisela Ocampo Otálvaro

¿Sientes que no sabes qué hacer?

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He escuchado a muchas personas que en momentos de angustia o dificultad manifiestan el deseo de rendirse porque no saben qué hacer para enfrentar o solucionar los problemas que se le presentan; algunas de ellas, se refugian en la idea de creer que han hecho lo necesario para cambiar tal circunstancia y al no obtener la respuesta tan anhelada de parte de Dios, consideran que se les han acabado las oportunidades y que ya no existe nada más que se pueda hacer, entonces deciden entrar en una zona de confort, de quietud y de estancamiento. Expresiones como: ¡le pido y le pido a Dios y confío en Él, pero no pasa nada! dan muestra de la típica mentalidad de una persona que dice tener fe en Dios pero su corazón está lejos de creer verdaderamente en Él, en su poder y en su soberanía.

Una de las principales riquezas que se halla en el conocimiento de Dios, es que su obrar es totalmente impredecible, Él es Omnisciente y Soberano, y debemos comprender que cuando las cosas no salen como queremos, no significa que Dios nuestro Padre ha dejado de obrar o ha apartado su mirada de nosotros.

Dios nos enseña a través de su palabra que cuando tenemos fe en Él, no dudamos, no nos amedrentamos y no nos rendimos; por el contrario, nuestra fe en Él se manifiesta en el deseo de perseverar y creer que todo lo que suceda con nuestras vidas, independientemente de lo agradable o desagradable que pueda ser para nosotros, es lo que Dios quiere que pase y sin importar los acontecimientos creemos que todo es por un bien, por nuestro bien, porque los caminos y los pensamientos del Señor son más altos que los nuestros. Un hijo de Dios sabe que aún en la tribulación, su Padre siempre está en control y que por medio de su Hijo Jesucristo, Él concederá la gracia, la sabiduría y la paz que se requiere para afrontar cualquier tipo de dificultad.

El hecho de no saber qué hacer en determinado momento es la prueba de haber encontrado exactamente lo que se tiene que hacer: ir a la presencia de Dios para pedir su sabiduría y su dirección. En la dificultad aprendemos lo que significa depender del Señor y confiar plenamente en Él.

“Hermanos míos, ustedes deben tenerse por muy dichosos cuando se vean sometidos a pruebas de toda clase. Pues ya saben que cuando su fe es puesta a prueba, ustedes aprenden a soportar con fortaleza el sufrimiento. Pero procuren que esa fortaleza los lleve a la perfección, a la madurez plena, sin que les falte nada.

Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará; pues Dios da a todos sin limitación y sin hacer reproche alguno. Pero tiene que pedir con fe, sin dudar nada; porque el que duda es como una ola del mar, que el viento lleva de un lado a otro. Quien es así, no crea que va a recibir nada del Señor, porque hoy piensa una cosa y mañana otra, y no es constante en su conducta”. Santiago 1:1-8 (Dios Habla Hoy).

¿Sientes que no sabes qué hacer? ya sabes entonces qué tienes que hacer: Buscar la sabiduría de Dios y confiar en Él, no en tus obras (oraciones, ayunos, etc.), no en lo que haces o no haces, sino en lo que Dios puede hacer por ti por medio de su Hijo Jesucristo para cambiar la circunstancia que estás atravesando según su voluntad.

Lo anterior no significa que no sea necesario que oremos, ayunemos o busquemos la presencia de Dios por medio de la palabra; es claro que no es lo que quiero decir, pues la oración, el ayuno, la meditación en la palabra de Dios, etc. son  las obras que como resultado de nuestra fe en Cristo Jesús hacemos por amor a Él,  por convicción, por agradecimiento y por placer, como una manera de adorar a nuestro Padre y no porque pretendamos obtener algo de su parte o hacer mérito para recibir su gracia y misericordia. Las obras de la fe son el resultado de una necesidad de adorar al Señor y depender de Él, no una condición, método o fórmula para alcanzar las bendiciones, la respuesta, el respaldo y mucho menos la salvación que Dios por pura gracia y misericordia nos regala a través de su Hijo Jesucristo.

Así que hermano(a), no importa cómo puedas estar sintiéndote en estos momentos, conserva la esperanza de la fe que en Cristo Jesús puedes tener para derribar todo argumento que traiga duda a tu mente y te desvíe de sus divinos propósitos y de la victoria que con toda certeza tendrás en Él y para Él, sin importar cuán satisfecho(a) o cómodo(a) te puedas sentir, cree y confía en que todo lo que te está sucediendo obrará para tu bien. Dios tiene el control. Mientras tanto clama a Él y Él te responderá.

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, a los cuales Él ha llamado de acuerdo con su propósito”.

Romanos 8:28 (Dios Habla Hoy).

 

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Jeremías 3:33 (Reina Valera 1960).

Autor: Marisela Ocampo Otálvaro

Escrito para www.devocionaldiario.com

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