Deja que Dios se encargue – Marisela Ocampo O.

Deja que Dios se encargue

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Existen momentos realmente difíciles en la vida de todo cristiano, siempre hay pruebas que superar y batallas que librar; eso sí, sólo en el poder del Espíritu porque de lo contrario nada tendría sentido.

Tenemos que ser conscientes del proceso de madurez en el que estamos inmersos desde que Jesucristo nos alcanzó con su bendito amor, poder y gracia. Fácilmente podemos ser víctimas de nuestra propia concupiscencia si no sabemos discernir los tiempos que estamos viviendo y el propósito principal que Dios tiene con nosotros sus hijos, el de ser conformados día a día a la imagen santa, justa y verdadera de Jesús, nuestro Salvador.

Podemos estar librando batallas físicas, financieras, familiares o sociales, etc.; sin embargo, sin importar la magnitud de tal prueba, nada puede llevarnos a flaquear en cuanto a nuestra fe en Cristo. Nosotros los hijos de Dios no podemos permitir que las circunstancias nos aquejen y nos roben la paz que nuestro Padre nos da por medio de su Hijo Jesús. Ningún mal puede prevalecer contra nosotros los que procuramos el bien por amor al Señor.

Debemos mantener la calma en toda situación y dejar que Dios se encargue de nuestros asuntos. Él es nuestro defensor y con toda certeza el pecado y la maldad que nos rodea no podrán triunfar sobre nosotros, los redimidos por Jesucristo. El Señor no lo permitirá porque Él es justo. Por eso, no hay necesidad de tomar venganza; no hay necesidad de hacer algo en las propias fuerzas para supuestamente solucionar los problemas; Dios se encargará, nosotros nos debemos ocupar de lo importante, de buscarlo, adorarlo, obedecerlo y agradarlo en todo tiempo. Así que, a poner en práctica las instrucciones de Dios y esperar la victoria que veremos manifiesta por su poder sobre nuestras luchas y nuestros enemigos, que así sea por el honor de su Santo Nombre.

“No devuelvan mal por mal. Preocúpense por ganar el respeto de todos haciendo el bien. Traten de hacer lo posible para vivir en paz con los demás. Queridos amigos, no traten de vengarse de alguien, sino esperen a que Dios lo castigue, porque así está escrito: Yo soy el que castiga, les daré el pago que merecen, dice el Señor. Y también: Si tu enemigo tiene hambre, dale comida. Si tiene sed, dale algo de beber. De esa manera le harás sentir vergüenza. No te dejes vencer por el mal, sino derrota el mal con el bien”.

Romanos 12:17-21 (Palabra de Dios para Todos).

Por: Marisela Ocampo O.

Escrito para www.devocionaldiario.com

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