Paz – Luis Caccia Guerra

Paz

El océano Pacífico es el mayor océano de la Tierra. Ocupa una tercera parte de la superficie del globo. Su primer nombre fue “Mar del Sur” y se lo puso Vasco Núñez de Balboa, en septiembre de 1513. Más tarde, Fernando de Magallanes lo navegó desde lo que hoy se denomina Estrecho de Magallanes y le dio el nombre de “Pacífico” porque encontró aguas tranquilas durante la mayor parte de su viaje. Por cierto, el Océano “Pacífico” no siempre hace honor a su nombre. Habida cuenta de que temibles maremotos, huracanes y tifones durante los últimos tiempos, han ocurrido o provenido desde esa parte del planeta.

Esto me recuerda a una exposición de cuadros en la que el tema era justamente “La paz”. La idea era plasmar en la pintura “la paz perfecta”. Muchos lo intentaron. El jurado observó detenidamente y admiró todas las obras, pero solamente quedaron dos como finalistas.

Una de ellas mostraba un lago tranquilo. En el espejo de agua se reflejaban perfectamente las montañas. Sobre todo ello, un bello cielo azul profundo con tenues nubes blancas. Sin lugar a dudas, esa pintura inspiraba paz al contemplarla.

La segunda pintura también mostraba montañas, pero escabrosas y con cumbres borrascosas. Un cielo oscuro, entenebrecido, sobre ellas, con rayos de tormenta intimidantes. Montaña abajo, un tumultuoso torrente de agua que terminaba abruptamente en una violenta y vertiginosa cascada. No una imagen capaz de inspirar justamente paz a nadie, por cierto. Pero al mirar el cuadro con detenimiento, tras la rugiente cascada, en una grieta, un delicado arbusto y en sus ramitas un nido con un pajarito.

El jurado, conmovido con el detalle, no dudó en proclamar como ganadora esta obra. ¿Por qué lo había hecho? Porque todos los jurados coincidieron en que la verdadera paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin dolor. La verdadera paz, es que nuestro corazón pueda permanecer en calma y confiado aún en medio de las más terribles circunstancias.

¿Y no es acaso la paz que nos ofrece nuestro amado Jesús? Que aún en medio de las más terribles circunstancias, nuestro corazón pueda permanecer en calma y confiado en que Jesús tiene el control absolutamente de todo.

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

(Juan 14:27 RV60)

Por: Luis Caccia Guerra
Escrito para www.devocionaldiario.com

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