La Obediencia como prueba de nuestra Fe – Hefzi-ba Palomino

LA OBEDIENCIA COMO PRUEBA DE NUESTRA FE

por Hefzi-ba Palomino

“Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seas sabios para el bien, e ingenuos para el mal”.

Romanos 16:20

Siempre en mis devocionales escribo algo sobre la obediencia, pero sin profundizar mucho y a la verdad, creo que es un tema que bien merece más profundidad, pues es esencial, primordial, y fundamental para entender nuestra vida cristiana y espiritual.

Por los comentarios que puedo leer de los amados lectores y por mi propia experiencia, he podido deducir que el cristianismo es algo muy simple y sencillo, pero a la vez complejo, a veces difícil de entender y definitivamente verdaderamente fundamental y trascendental; es una puerta estrecha que nos lleva por caminos desconocidos, que nos enseña acerca de la vida y como debemos conducirnos en ella, pero también nos habla de una realidad espiritual que podemos experimentar paulatinamente e ir madurando y creciendo en gracia, amor, sabiduría y paz; inicialmente somos como bebes espirituales (venimos a tener un segundo nacimiento en el Espíritu); aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador y aunque aparentemente nuestra vida continúe igual, con todas sus contradicciones y frustraciones, ya nuestra vida nunca mas volverá a ser igual; esa semilla de vida que fue sembrada en nosotros, comienza a crecer y a fortalecerse hasta llegar a ser un arbusto, arbolito o un frondoso árbol cuyos frutos comienzan a brotar y sea imposible ocultarlos.

Y la base de este crecimiento, madurez y frutos, es una sola: La Obediencia. Soy consciente que hablar de obediencia es más fácil que practicarla, porque yo misma acabo de pasar por un proceso donde tengo que escoger entre mis propios sentimientos y deseos, lo que quiero y lo que puedo, lo que no y confrontándome a misma, he llegado a la conclusión que aunque yo quisiera, ya no puedo seguir mis propios pasos, ni siquiera hacer mi entera voluntad conforme a mi me plazca, ni apoyarme en mi propia sabiduría o lógica. La vida que ha crecido en mí (en Espíritu) no me lo permite, pues amonesta mi conciencia, me roba la paz y me siento intranquila, pues ya no soy ni sorda ni ciega para no entender, ver y discernir la voz de Dios.

La vida cristiana o espiritual es un regalo maravilloso que junto con el amor de Dios, aprecio por encima de todas las cosas y por nada del mundo voy a sacrificarlos, antes bien, traigo a mi mente el conocimiento que tengo de Dios y su palabra y hago lo que allí dice que haga(aunque no entienda porqué): orar y poner delante de Dios mis peticiones y esperar, dejar que sea él quien determine si lo que le pido es viable o no.

Aunque muchas veces no entendamos porque pasan las cosas, se dan o no se dan, la obediencia a la Palabra de Dios, es lo que nos va a ayudar a seguir adelante, a fortalecernos en fe y a dar frutos; ya no hay que buscar razones, explicaciones lógicas o análisis; bástenos Su presencia, Su gracia Su palabra y su Santa voluntad, porque nosotros pedimos lo que queremos, pero El, sabe lo que necesitamos y lo que es mejor para nosotros.

Así, nuestra Obediencia se convierte en una prueba de fe y la fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallado en alabanza, gloria y honra, cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pedro 1:7).

Hoy hermano, hermana, quiero decirte que por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, aunque estemos rodeados de mentira y de engaño, Dios es fiel y para siempre es su misericordia y El mismo vendrá y os salvará y os librara de esa situación que estas viviendo; seamos nosotros también fieles a su palabra en completa obediencia y sujeción y antes de tomar cualquier decisión que pueda dañar esa perfecta relación con El, medita, ora, consulta qué dice La Biblia sobre el tema y pon tu asunto en manos de Dios, pero no te apartes, sigue ese camino que Jesús abrió para ti, hasta que todos lleguemos a la altura que Dios quiere que lleguemos.

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, Sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

1 Pedro 1:23

Escrito para www.devocionaldiario.com

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