Con los pies en la tierra – Enrique Monterroza

Con los pies en la tierra


Antes de venir a Cristo vagábamos en este mundo sin un sentido de vida, no encontrábamos algo que nos diera un verdadero gozo, todo era una rutina y nada de lo que hacíamos satisfacía a totalidad nuestro ser.

Cuando Cristo nos encontró, nos perdono, nos restauro y nos doto con diferentes talentos para ser utilizados para su Gloria y su Honra, ahora ya no eres aquella persona que vaga sin un verdadero sentido, ahora eres linaje real, pueblo adquirido por Dios, para mostrar las virtudes de aquel, que te llamo de las tinieblas a la luz.

“Pero ustedes son miembros de la familia de Dios, son sacerdotes al servicio del Rey, y son su pueblo. Dios mismo los sacó de la oscuridad del pecado, y los hizo entrar en su luz maravillosa. Por eso, anuncien las maravillas que Dios ha hecho”.

1 Pedro 2:9 (Traducción en lenguaje actual)

Todo lo que ahora somos, todo lo que tenemos, todo lo que hemos logrado o de lo que disponemos, es por la pura GRACIA y MISERICORDIA DE DIOS.

Lastimosamente algunas veces pareciera que no entendemos eso, pareciera que nos creemos tan buenos y tan talentosos, creemos que nuestra buena capacidad nos ha ayudado a llegar hasta donde hemos llegado o lograr lo que quizá hemos logrado.

Conozco personas que la autoridad lo cambio, personas que eran muy humildes y sencillas, pero que al llegar a obtener un puesto “mayor” cambiaron totalmente y se convirtieron en arrogantes y personas con altanería.

Lastimosamente muchas veces la autoridad cambia a las personas, algún “buen” puesto puede hacerte cambiar o el ser “muy usado” por Dios también te puede cambiar.

¿Qué es lo que tú has hecho para llegar allí?, ¿Qué es lo que tu propia capacidad te ha ayudado para lograr ese puesto?, ¿Acaso lo lograste tu solo?, ¿Acaso no hay alguien que ha estado detrás de todo eso para que lograras alcanzarlo?

¡PON LOS PIES EN LA TIERRA Y RECUERDA DE DONDE VIENES!

¿Quién eras antes?, ¿Qué tenias de bueno?, ¿No fue Dios quien te dio esa capacidad?, ¿No fue Él quien te doto de ese talento?, ¿Cómo es que ahora crees que no hay otro como tú?, ¿Cómo es que ahora desprecias a aquellos que son como tú eras antes?, ¿Qué pasa contigo?

Es triste pero cierto, a veces nuestros pies quieren elevarse del suelo, queremos creernos lo que no somos, detrás de un tipo arrogante y hasta cierto punto altanero, hay una persona común y corriente, con cientos de errores y defectos como tú y como yo, pero que aun con conciencia de ello, menosprecian a los que “no están a su nivel”, ¿Cuál nivel?, SI DELANTE DE DIOS TODOS SOMOS IGUALES.

“Entonces Pedro comenzó a decirles: —Ahora comprendo que para Dios todos somos iguales”.

Hechos 10:34 (Traducción en lenguaje actual)

Hoy quiero motivarte a regresar a las sendas antiguas, a que recapacites sobre tu comportamiento, a que no te creas lo que no eres y a que aceptes lo que Dios ha hecho de ti.

Si tienes un buen talento, es porque Dios así lo quiso y no es para vanagloriarte, sino para honrarlo a Él. Si eres bueno en esto o aquello, no es para que te creas que no hay otro como tú de bueno, sino para que te desarrolles dando lo mejor de ti para la causa del Señor.

Si eres bueno para hablar o predicar, no es para que menosprecies a lo que no lo son, sino para que hables del amor de Dios. Si eres bueno con un instrumento, no es para que te creas que la banda sin ti, no es la misma, sino para que glorifiques a Dios con tu talento.

Si eres bueno con los niños, no es para que menosprecies a los que les cuesta trabajar con ellos, sino para que demuestres tu compasión y amor por todos. Si eres bueno para servir dentro de la congregación, no es para que hagas de menos a los que no sirven, sino para ponerte a disposición de todos, recuerda que el menor acá, será el mayor en el cielo.

“Todo lo que hagan, háganlo de buena gana, como si estuvieran sirviendo al Señor Jesucristo y no a la gente. Porque ya saben que Dios les dará, en recompensa, parte de la herencia que ha prometido a su pueblo. Recuerden que sirven a Cristo, que es su verdadero dueño.”

Colosenses 3:23-24 (Traducción en lenguaje actual)

Nunca te creas más de lo que eres, jamás creas que eres indispensable, porque detrás de ti, Dios tiene todo un ejército de personas mejores que tú, pero Él se plació en otorgarte a ti ese puesto para que lo honraras.

Que tus pies siempre estén sobre la tierra y que nunca se te suban los humos a la cabeza, si eres bueno para algo, es porque Dios está detrás de ti haciendo que lo seas, si eres uno de los mejores para eso que haces, es porque Dios te da esa capacidad especial, por lo que la gloria, la honra y la alabanza siempre tiene que ser para Él.

“El orgullo va delante de la destrucción, y la arrogancia antes de la caída”.

Proverbios 16:18 (Nueva Traducción Viviente)

El día que comiences a creer que todo es porque tú eres demasiado bueno para esto o aquello, ese día será el inicio de tu caída, porque ninguno de nosotros somos merecedores de otorgarnos honra que no merecemos, si algo somos, si algo tenemos, si algo hacemos, es porque DIOS HA SIDO BUENO y Él se merece toda GLORIA, HONRA y ALABANZA.

¡No eres tú, es Él, por lo tanto mantén tus pies sobre la tierra!

“El orgullo termina en humillación, mientras que la humildad trae honra”.

Proverbios 29:23 (Nueva Traducción Viviente)

Autor: Enrique Monterroza

Para www.enriquemonterroza.comwww.devocionaldiario.comwww.destellodesugloria.org

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