Falle, aun cuando sabia que estaba casado – Consejería

Correo Pidiendo Consejeria a Devocional Diario.com:

consejeria-cristianaBuenas tardes Hermanos

Confío en que Dios lo usará para darme la orientación que necesito y responderá a mi correo con urgencia.

Soy una chica de 27 años de edad; de México. Acudo a usted porque estoy desesperada y ya no puedo más con esta situación y aunque me da mucha vergüenza contarle lo que estoy pasando, siento la necesidad de hacerlo porque no sé a quien acudir.

Desde niña he crecido en un hogar cristiano, me inculcaron valores, amor y temor a Dios, y Dios me ha bendecido de muchísimas maneras y aunque a veces quizá no lo notaba se que Dios siempre ah estado conmigo en todo momento, siempre tuve una conducta intachable, y para muchas personas que me conocen me consideran una buena muchacha que ama a Dios y le obedece, mis padres confían en mi plenamente; por otras cuestiones que no competen a lo que quiero contar, viví un estado de depresión hace algunos años, pero Dios me sacó de esa situación y uno de mis temores ahora es caer nuevamente en esta situación por lo siguiente:

Trabajo en una compañía, soy profesionista, por cuestiones de trabajo me he alejado de las actividades en mi iglesia (me congrego en una iglesia presbiteriana) y de alguna manera fui descuidando mi comunión con Dios. En mi trabajo conocí a una persona de la que me hice amiga rápidamente y quien me apoyó mucho, nos llevábamos muy bien y yo le tome confianza pronto, platicábamos mucho casi a diario, hasta que surgió algo mas que una amistad, el problema es que él es un hombre casado y tiene 38 años de edad, nunca me mintió, desde el primer momento me platicó de su familia y sus dos hijos y mi intensión nunca fue involucrarme sentimentalmente con él, aunque debo reconocer que yo noté que le gustaba y el no me era indiferente, y a pesar de eso no hice nada para poner distancia, la relación fue creciendo hasta que un día me dijo abiertamente lo que sentía por mi, pero que no quería hacerme daño porque sabia que no podía ofrecerme nada por su situación. Yo también le dije que me sentía a gusto con él pero que lo respetaba y solo podíamos ser amigos, que tratáramos de rescatar nuestra amistad aunque ya no nos frecuentáramos tanto, y así fue, pasaron varios meses y yo luché contra lo que sentía, varias veces lo rechacé, pero me resistía a alejarme definitivamente de él, sabia que ante Dios una relación así es pecado y le pedía a Dios que me ayudará a vencer esta tentación como en otras ocasiones lo había hecho. Pero sé que con el pecado no se juega y caí en mi propia red, me enamoré de él. Se dieron situaciones incorrectas, al principio yo me sentí muy mal, le confesé a Dios mi pecado, y aunque me prometía no volver a verlo, cuando me buscaba no podía rechazarlo Después nos vimos varias veces a escondidas, nos engañábamos al pretender ser solo amigos, platicábamos mucho y nada mas, y aunque el siempre me respetó llegó el momento en que nos dejamos llevar por nuestros deseos, no tuvimos relaciones sexuales, pero la última vez que lo vi, se dieron caricias intensas, que nunca había experimentado, a tal grado de estar a punto de tener relaciones sexuales. Yo no quise porque sabia que le estaba fallando a Dios, después de esto me sentí muy avergonzada, culpable, con una enorme carga, porque aunque nadie sabe lo que ha pasado, sé que Dios si y a él no puedo ocultarle nada. Hablamos y decidimos poner distancia antes que sea demasiado tarde, me duele mucho pero estoy decidida a no volver a verlo, a alejarme de él, se que me va costar mucho pero prefiero derramar lagrimas ahora, que lamentarme toda la vida por mis malos actos, además que no me gustaría que me hicieran lo que le estábamos haciendo a su esposa, no quiero hacerle daño a ella ni a sus hijos, no quiero destruir un hogar, y no quiero convertirme en su amante.

Nunca debí, pero me aferré a él porque en esos momentos me sentía muy sola, sentía la necesidad de sentirme amada como mujer. Como dije antes Dios me a bendecido en todas la áreas de mi vida, pero en lo sentimental no me ha ido bien, solo una vez antes me había enamorado y no fui correspondida, sufrí mucho y eso me lleno de complejos, de inseguridad, sentía que a ningún hombre le iba gustar como mujer, por eso fue que al conocerlo nuevamente me llené de ilusión, aun sabiendo que el no era hombre para mi, no el que Dios diseñó para mí.

Lo peor es que me siento muy mal, siento que Dios no me va a perdonar, quisiera regresar a mi vida pasada a sentir ese gozo que se siente en la presencia del señor, pero mi pecado me acusa, me siento indigna de ser hija de Dios, me duele a verle fallado a mis padres, pero sobre todo a Dios.

Siempre me cuidé y me guardé para el hombre con el que fuese a casarme, para mi amado, nunca permitía que me tocaran, por eso me siento aun mas indigna, avergonzada y arrepentida. Anhelo tanto realizarme como mujer, casarme, tener hijos, formar un hogar y tengo miedo de no lograrlo, de no encontrar al hombre indicado, de quedarme soltera, de no poder tener el privilegio que otras mujeres tienen…

Por favor ayúdeme, perdón si he sido demasiado descarada, pero necesitaba desahogarme, oriénteme por favor y sobre todo oren mucho por mi para que pueda resistir la tentación y alejarme por completo del pecado…

Espero su pronta respuesta, que Dios los bendiga…

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Consejera de Devocional Diario.com: Brendaliz Avilés

Respuesta:

¡Querida Amiga!

¡Dios te Bendiga Mucho! Agradecemos que hayas depositado tu confianza en nosotros para contarnos la situación que estás enfrentando y que te tiene desesperada.

Lo primero que quiero decirte es PAZ, tranquila. Que no se turbe tu corazón, ni tengas miedo. Tú carta nos ha conmovido y te voy a explicar por qué. Es que a través de ella podemos ver tu sinceridad y más que nada ese temor y amor que sientes hacia Dios. Que has podido reconocer que has fallado y vienes cansada, cargada, sedienta y ansiosa a sus pies para rendirle tu vida. Que en medio de tus errores has decidido, tomar control de tus propios deseos, para que en cambio reinen los deseos de Dios en tu vida. Y así como aquella mujer samaritana que tenía una sed emocional y espiritual, más que física, Dios quiere hoy sentarse junto al pozo y platicar contigo. Saciar tu sed y escuchar tus tristezas y problemas. Porque siempre ha estado abierto y receptivo a tus necesidades. En medio de este proceso que estás pasando, no estás sola.

Cuando uno oculta el pecado se siente en un pozo profundo de desesperación, cuando lo encubre vive como aprisionado. La Biblia dice en Proverbios 28:13-13 lo siguiente: “El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal”. La buena noticia es que tú te has atrevido a confesar lo que has hecho mal y no quieres volver a hacerlo. Eso es excelente porque una vez que has dado ese paso, llega el momento de la restauración. La restauración implica dolor, pero también victoria. Es un proceso, pero te lleva hacia la voluntad de Dios. Yo declaro que no caerás en depresión porque número uno Dios está contigo y número dos tu no lo permitirás. El enemigo quiere hacerte sentir o pensar que eres una fracasada y que como fallaste, ya nada será lo mismo. Pero Dios dice lo contrario, Dios dice aprende de ese error, de esa lección que te mostró la vida con un fuerte cantazo y levántate. Renace como la primavera después del invierno. El tiempo de las hojas secas ha pasado para dar vida a los nuevos colores y la nueva plantación.

No te daré un sermón porque tú sabes muy bien en lo que has fallado y tu conciencia ya te ha reprendido bastante. Sabes bien que no hiciste bien al relacionarte con un hombre casado. Y sabes una cosa aunque la culpa es de los dos, el es tanto o más responsable que tú, porque un hombre que ama a su familia, puede verse tentado, pero cuando ve que eso está pasando, abre los ojos y toma el sartén por el mango. O sea que si él vio que había una atracción mutua, debió hablar claro contigo y alejarse. Y yo te recomiendo que abandones esa relación porque por más buenas intenciones que tengas no funcionará como amistad por cuanto hay atracción mutua y el enemigo lo sabe y tomara ventaja. Así que de una vez y por todas corta. Te dolerá, lo extrañarás pero es por el bien tuyo y el de él y su familia. No caigas en la trampa mortal que el enemigo ha preparado para dañar tu vida, se más astuta y más lista que él.

Sabes cómo fue que se abrió la puerta para que esto pasara. Te lo voy a explicar de manera sencilla. El motivo por el que esto pasó fue que como tu misma lo expresas, descuidaste tu relación con Dios. Y eso es algo que no nos podemos permitir, un solo momento que bajemos la guardia, que apartemos nuestra mirada de Dios y peligramos porque somos humanos. Tu altar con Dios no puede faltar, el tiempo con él es imprescindible, de esa comunicación que mantengas con él, dependerán muchas cosas.
Ahora bien, quiero decirte que Dios conoce hasta el mínimo cabello que tienes, sabe lo que está en tu corazón, conoce tus deseos y más aún dice la Biblia, “que aún no está la palabra en nuestra boca y el Señor la conoce toda”. Su amor te rodea do quiera que estés y vayas. Pero necesitas volver a reencontrarte con él. Entregarle los instantes que has perdido. Volver a darle el primer lugar en tu vida. A medida que eso pase las demás cosas vendrán por añadidura.

Sé lo difícil que se está haciendo en estos tiempos guardarse para el Señor, lo sé porque yo tengo 28 años y aún sigo esperando a mi ayuda idónea. Pero una voz muy dentro de mí me dice calma, Dios sabe lo que necesitas y cuando lo necesitas. A su tiempo perfecto él te dará ese compañero. Él se encargará de ordenar tu vida. Lo he visto haciéndolo en mi vida y en las vidas de tantas personas, y tú no serás la excepción.

Otro de los factores que influyo para que cayeras de alguna manera en este tipo de problema o relación fue que te sientes sola. El enemigo se aprovecha de esa vulnerabilidad para que pienses y sientas que nunca llegará a tu vida esa persona. Yo sé lo que es sentirse sola, pero Dios está contigo. No permitas que él enemigo tome ventaja, te repito una vez más. Ocupa tu mente y contrarresta esos pensamientos con el poder la palabra de Dios que te fue dada con autoridad para que puedas vencer al maligno. Sigue guardándote para el Señor y para tu amado. Dios borra tu pecado y hace las cosas nuevas. Solo apártate y no vuelvas a cometer el mismo error.

Termino diciéndote que para nada pensamos que eres una descarada. Eres una joven valiosa y estimada por Dios. Eres vasija de honra y tesoro especial. Tienes gran estima y solo has tenido que enfrentar un proceso difícil, pero vas a salir victoriosa de él. “Deléitate en Jehová y el concederá las peticiones de tu corazón. Busca primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas serán añadidas”. Estaremos apoyándote con nuestras oraciones. Aquí habemos personas que creemos en ti, en que lograrás triunfar y ser feliz. Pero sobre todo Dios va a ti, nunca lo olvides. Cualquier cosita nos puedes volver a escribir. Y recuerda que si ese hombre en verdad te tiene un poco de aprecio y respeto y sobre todo desea tu bienestar, no se acercará más a ti y respetará tu decisión. Si sigue insistiendo ya tú sabes bien que en verdad no puede quererte tanto como dice, porque el amor desea el bienestar y la felicidad de la persona querida. Y tú bienestar y felicidad no es junto a él. ¡Bendiciones!

En el amor del Señor,

Brendaliz Avilés

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